miércoles, 27 de agosto de 2008

Un experimento demuestra como funciona el cerebro de los taxistas

Esta mañana mi chofer de Taxi Bueno me paseó por una historia de prostitutas argentinas que no le pagaron un viaje, a él, justamente. "Callate pibe", le decían las hijas de puta. Inconcebible. Campaña de acoso fase I: durante varias noches les pegó el timbre con cinta scotch a las cinco de la mañana, hasta que durante una guardia, vió a la morocha bajar del coche de un cliente. Le exigió el dinero, y aunque la mujer pagó, siguió pegando cinta scotch siempre que algún pasajero le dejaba cerca del departamento.
Desde entonces las argentinas siempre pagan por adelantado en su taxi, me informa.

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