martes, 29 de julio de 2008

Campamento, No-viciado y Avenida de la paz

Estamos trabajando sobre mi fantasma de padre. No se muy bien si ese es el término técnico, pero a lo que vamos. Revolvemos los cachitos del padre que habita en mi cabeza siguiendo un mapa elíptico que Mercedes lee con destreza. Desde el noroeste de su diván va amasando mi visión del mundo. Extrae escombros, costras y alguna que otra caca de perro aplastada en algún lugar de mi inconsciente. Nuestra meta es la cura y, audífono derecho en mano, no vamos a parar hasta Prosperidad.

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