domingo, 27 de julio de 2008

Encadenado a una señal para que no desaparezca

Los días pasan y lo único que consigue el vecino mas tozudo del pueblo es un olor a mugre que los coches festejan desde la carretera haciendo señales obscenas mientras tocan la bocina. Lleva cuatro días encadenado a un cartel al borde del camino con un objetivo que casi no importa. Lo único que le queda es mantenerse firme y esperar a que los medios de comunicación se ocupen de darle valor a su desgaste físico y mental.Su mujer viene dos veces por día a traerle cerveza y algo de comida. El no le pide que limpie el cartel, pero ella igual lo lustra con infinita comprensión. Al rato le promete alitas de pollo a la mostaza para el día siguiente y se va. Oscar se va quedando dormido y el cartel de momento sigue en su sitio.

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