domingo, 27 de julio de 2008

Economía libidinal

María está loca. Eso es lo que repiten en voz baja los diez o veinte dientes que reunen en total las seis mujeres que toman la leche en la misma sala que mi abuela. María no se puede levantar por alguna dolencia relacionada con sus ciento cincuenta kilos de peso, así que participa de la tertulia a grito pelado desde su cama. Solo le responde la Juana, la única capaz de comprender sus intervenciones. Hablan un dialecto andaluz que a duras penas desciframos y de alguna forma eso nos deprime y nos callamos. La tarde va pasando lenta, entre galletas que desaparecen y preguntas sordas. Al final unos nos vamos y la mayoría, las que se quedan, siguen en su vida circular y confusa.Mañana volveré a la rutina y el concepto de economía libidinal hará que cada tristeza ocupe su justo lugar.

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